piel de serpiente que se mueve

Con esto del homeschooling a tiempo parcial, tenemos que aprovechar los fines de semana y las vacaciones , que es lo que peor llevo de estar escolarizado. Asi que estos dias hemos aprovechado para salir al campo y disfrutar del aire libre: explorar, “escalar”, subir y bajar… Hasta ahora no realizar este tipo de actividades, pues el peque no estaba demasiado interesado . Sin embargo ahora si, para mi gran alegría ya que me encanta. Aún no he recuperado la forma de antes del embarazado, a apesar del tiempo trascurrido pero me apetece moverme, sobre todo con el peque.
Así pues, cogimos, senda p’arriba y nos fuimos a caminar. Trepamos por un montón de sitios, hasta que me di cuenta que no llevaba el movil y recordé los consejos basicos del excursionista: poder avisar en caso de apuro…y yo no podía. Como ya llevabamos como una hora trepando como cabras, pensé que para el primer día ya estaba bien y que era hora de volver. Ya habiamos hecho lo más dificil y sólo nos quedaba pasar por un pequeño paso, algo estrecho cuando el peque me llamo la atención con un “Mira, mamá!”. En el suelo, justo en medio de por donde teniamos que pasar, había una piel de serpiente, tierna aún, recta como un palo. Si el niño no lo hubiera visto, tampoco me hubiera llamado la atención, pero dado su interés, allí que me puse a darle una(s) respuesta(s) a sus muchas preguntas: ¿Qué es ? ¿Por qué está ahí? ¿Porqué las serpientes pierden la piel? ¿Qué come una serpiente?… Así llevabamos un rato, ambos de pie, con la cabeza inclinada para la observación y en pleno torneo de ping-pong de preguntas (por su parte) y respuestas (por la mía), cuando ambos obervamos que la piel ¡se movía! y no solo se movía sino que zigzageaba hasta desaparecer detrás de unas matas… No era una piel, lo que observabamos con tanta atención, bueno sí, era la piel, claro, pero no la muda, sino una SERPIENTE!!
Ahí me quedé yo, con la respuesta a la pregunta de turno en la boca (abierta, por supuesto, de pura sorpresa), y fue claro está el peque el primero en recuperarse y lanzarse en otra bateria de preguntas, en este caso, relacionadas con mi equivocación: “¿Por qué pensabas que era la muda?, ¿Por qué estaba tan quieta? ¿Es venenosa?” y así sin tregua durante todo el camino de regreso.
Como ya sabemos que Google es Dios y la Wikipedia su Profeta, consulté con el Profeta y me informó que lo que habíamos estado observando era una culebra de escalera, especie muy común en toda la Peninsula Iberica .

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